La percepción de que la compra de una vivienda es una buena inversión ha crecido. Por un lado está la compra cuya finalidad es alquilar la vivienda. Por otro, está la adquisición para reformar el inmueble y acto seguido volverlo a vender, siendo la opción que da las mayores rentabilidades. Incluso en zonas que no sean muy exclusivas se puede llegar a alcanzar entre un 30 y un 40 % aunque el riesgo también es mayor, ya que en barrios periféricos cabe la posibilidad de que se tarde más tiempo en comercializar la vivienda.


 

 

 

 

Fuente: www.eleconomista.es