• La superficie: Es importante una buena medición y fijarnos si los metros² que se publican son útiles, construidos o con partes comunes. Hoy en día 6 ó 7 metros arriba o abajo cambian considerablemente el precio final.

  • Documentación:  Debemos solicitar nota simple del Registro de la Propiedad, para comprobar las posibles cargas que pueda tener la vivienda.
  • Los planos: Es fundamental que nos faciliten un plano acotado y con las superficies útiles de cada estancia.
  • Descripción de los materiales y acabados del inmueble: La diferencia en el precio puede ser notable según los materiales. No es lo mismo parquet que laminado, doble acristalamiento o no, instalaciones eléctricas y de fontanería nuevas o usadas, etc.
  • Cambios en la distribución: Imprescindible saber que reformas podemos hacer, para ello debemos saber donde están los desagües, muros de carga que no se pueden tirar, conductos de salidas de humo, bajantes, etc.
  • Ordenación y legalidad urbanística: Hay que tener información sobre la legalidad urbanística de los inmuebles. No nos tasarán igual la parte legal que la que esté fuera de ordenación.También debemos asegurarnos que en un futuro podremos legalizar los metros ganados.
  • El precio: El precio medio lo determina la oferta y demanda de una zona y se debe tener en cuenta en que precio final se cerraron las operaciones, no el que piden los vendedores de la zona.
  • Las comisiones de las agencias y el IVA correspondiente: Cuando establezcamos los honorarios con la agencia (pueden oscilar entre un 3 y un 7%) debemos informarnos sobre el IVA que nos van a aplicar. No es lo mismo el 3 que el 21%

 


Fuente: www.idealista.com